Recomendaciones para conservar y mejorar
la salud de
su corazón, cerebro y arterias
La persistencia en el tiempo
de los llamados “factores de riesgo cardiovascular” contribuye a
desarrollar las enfermedades cardiovasculares o la aterosclerosis en
general. Algunos de estos factores no pueden modificarse pero muchos
otros sí, retrasando la aparición de las enfermedades cardiovasculares.
Estas enfermedades son la principal causa de muerte e invalidez en
nuestro continente. Con cambios saludables en el estilo de vida se
pueden lograr grandes beneficios, sobre todo si éstos comienzan en la
niñez.
La edad, la herencia y el sexo
son factores inmodificables. En los hombres el riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares aparece a edades más tempranas que en las
mujeres, aunque ellas también las padecen y frecuentemente desestiman su
riesgo. El tener familiares directos, padres o hermanos, que hayan
sufrido algún tipo de enfermedad coronaria, en las arterias de las
piernas, aorta o sus ramas, o en las arterias cerebrales, aumenta el
riesgo individual, requiriendo controles médicos a edades más
tempranas.
Los factores de riesgo
modificables son: uso de tabaco y exposición al humo del mismo; presión
arterial y colesterol elevado, sedentarismo, sobrepeso y obesidad entre
otros. La diabetes es una enfermedad con identidad propia que aumenta el
riesgo cardiovascular por sí misma, comparable a haber padecido ya un
evento cardio-cerebro vascular.
Recomendaciones para reducir su riesgo
Tabaco:
Completo abandono del uso de tabaco en todas sus formas y no exponerse
al humo de los demás.
Presión arterial elevada:
Los valores deseables de presión arterial están en 120/80 (12/8) mm Hg o
menos, pero siempre inferior a 140/90 (14/9) mm Hg. Ayudan a controlarla
las modificaciones saludables del estilo de vida: procurar reducir el
peso corporal y el consumo de sal, incorporar en la alimentación frutas,
vegetales y productos lácteos reducidos en grasas, moderar o abolir el
consumo de alcohol y realizar actividad física.
Lípidos:
El valor deseable de colesterol total es inferior a 200 mg/dL, sobre
todo si padece enfermedad cardiovascular u otros factores de riesgo. Una
alimentación balanceada con por lo menos 5 porciones de frutas y
vegetales diarios; granos integrales; lácteos de bajo o nulo contenido
de grasas, pescado, legumbres, pollo y carne roja magra, son
recomendables para el control de los lípidos.
Alcohol:
Limitar el consumo de alcohol, en los que beben, a menos de 2 tragos al
día en los hombres y menos de 1 trago por día en las mujeres.
Actividad Física:
Se recomienda realizar al menos un total de 30 minutos de actividad
física moderada (caminar, andar en bicicleta, subir escaleras, etc) por
día, la mayor cantidad de días semanales posibles, preferiblemente
todos.
Sobrepeso y obesidad:
No solo debemos considerar el peso total, o el índice de masa corporal,
IMC= peso / (altura)²,
sino también el valor del perímetro de la cintura. En los hombres es
saludable tener menos de 102 cm (mejor menos de 92 cm) y en las mujeres
menos de 88 cm (ideal menos de 80 cm). El IMC deseable es menor a 24,9;
entre 25 y 29,9 se considera sobrepeso y más de 30 obesidad. Los
programa para el manejo del peso corporal se debe construir con la
reducción de las calorías ingeridas y el incremento de la actividad
física.
Diabetes:
La glucemia en ayunas debe ser inferior a 110 mg/dL, idealmente menor de
100 mg/dL. Valores mayores en al menos dos mediciones de 126 mg/dL son
considerados diabetes. La primera opción para normalizar la glucemia es
la alimentación adecuada y la actividad física. Si su médico le
recomienda tratamiento farmacológico, este debe estar siempre acompañado
de tratamiento intensivo de todos los factores de riesgo presentes.
Uso de fármacos en
prevención:
Muy frecuentemente factores de
riesgo como la presión arterial elevada, colesterol, diabetes, etc
requieren de algún medicamento que su médico indicará para acompañar los
cambios del estilo de vida. También existen fármacos efectivos para
ayudar a los fumadores a dejar de fumar.
ASA:
Bajas dosis de ASA (entre 75-160 mg) diarias en personas con dos o más
factores de riesgo o que hayan padecido un evento cardiovascular ayuda a
reducir el riesgo. La Fundación
InterAmericana del Corazón recomienda, siempre que no existan
contraindicaciones, el uso diario de ASA para los pacientes que
padecieron infarto de miocardio (ataque cardíaco), angina inestable,
ataque cerebral isquémico o ataque isquémico cerebral transitorio.
Para las personas que no hayan padecido
estos problemas cardiovasculares, la decisión de su uso debe ser hecha
en base a criterios individuales tomados con sus médicos.
La indicación de ASA a bajas dosis para la
prevención de las enfermedades del corazón en las mujeres debe ser
considerada bajo ciertas circunstancias. Está indicada en aquellas con
riesgo cardiovascular elevado, con dos o más factores de riesgo,
especialmente en las mayores de 65 años. En mujeres jóvenes,
premenopáusicas, con riesgo cardiovascular bajo, su uso no está
indicado. En mujeres con riesgo intermedio, la indicación puede variar
de acuerdo a otras condiciones, convérselo con su médico..
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